El estilo provenzal aplicado a la decoración está fuertemente influido por la luz del sol y el calor. Es elegante, pero a su vez simple. En realidad las casas provenzales eran pequeñas granjas de piedra o barro con gruesas paredes para protegerse del calor.

La cocina el donde tiene lugar la vida familiar y no por el calor sino porque el comer juntos es una parte importante de este estilo de vida.

Un punto muy importante en este estilo es el uso del color. Todos los elementos compiten unos con otros en la riqueza de sus tonos, inspirados en las flores y la luz.

Las paredes de las habitaciones son lisas, grandes y bajas, en colores dorados, rosados, anaranjados…

Los suelos son baldosas de terracota cubiertas con alfombras de colores.

Las cocinas están típicamente decoradas con azulejos de cerámica blancos y negros a modo de tablero damas.

Los muebles son sólidos y grandes con muchas curvas y sin adornos, su material, madera de castaño o cualquier árbol frutal, ligeramente tallados o pintados con figuras de colores.

Las telas estampadas son muy características en este estilo, sobre todo de algodón. Fundas, colchas, manteles, cojines, cortinas…

Un detalle muy común de estas casas son la cantidad de flores que las adornan. Hortensias, geranios, girasoles, glicias y sobre todo la lavanda. Jarrones, cestas… son adornados con esta hierba dándole un toque muy aromático.

Si conseguimos darle este estilo a nuestro hogar, nos encontraremos en un ambiente fresco y relajante, nos dará la sensación de estar en plena naturaleza, saboreando la tranquilidad y el bienestar.

Fuente: como decorar casa

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