El juego de té

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La palabra “té”, tiene su origen en China, de donde se derivan las pronunciaciones “té” (español, inglés) o “cha” (japonés, portugués, ruso). La primera remesa de té llegaría a Ámsterdam, en Holanda, en el año 1610, comercializado por la Compañía de las Indias Orientales. Desde entonces se ha convertido en un producto apreciadísimo, y sigue siendo muy habitual y de muy buen gusto obsequiar a nuestros invitados de un magnífico té en nuestras reuniones. Asimismo, nosotros podemos disfrutar del placer que nos proporciona esta infusión. El diseño del juego de té es central en una ceremonia donde lo estético cobra especial importancia. Conozcamos algo más sobre el té y la estética de su ceremonia.

Los tipos de té, son la misma planta (Camellia sinensis), pero se diferencian según su procesamiento: té blanco (hojas jóvenes que se han protegido del sol para no oxidarse y no contener clorofila), té verde (las hojas se secan y fragmentan rápidamente tras ser recogidas), té negro (las hojas se oxidan y fermentan al sol) y té rojo (variedad del té negro de aspecto rojizo y muy apreciado en China). El té verde no suele mezclarse con leche. El té negro con especias es muy usual en la actualidad en Occidente, y encontrarás facilmente muchas variedades.

Taza de un juego de té

Para que todos los elementos estén acordes debes, como en las ceremonias del té, disponer de una vajilla adecuada. Estas ceremonias japonesas duraban varias horas y consistían en tomar té con invitados en un entorno tranquilo. Los ritos presentes en la ceremonia eran en Japón una cuestión de estudio, insertos en la tradición del budismo zen. La ceremonia incluía varios tipos de té y una ligera comida. Elementos como las flores o el incienso, estaban también presentes. Los asistentes requerían el conocimiento de todo un repertorio de gestos y posturas tradicionales, así como de frases y temas de conversación adecuados. La estética que se crea en el desarrollo de la ceremonia, se denominó “wabi” (refinamiento, sobriedad en el gusto), y conlleva un diseño que huye de los adornos, que busca el equilibrio en lo asimétrico y supone materiales exquisitos y de máxima calidad.

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