Cuando a los niños les entran ganas de dibujar y se pasan horas y horas garabateando muñecos, terminan con las manos llenas de restos de pintura y una mesa repleta de lápices de colores. No hay nada malo en eso, salvo que a ti te gustaría que todo estuviera mucho más ordenado.

Por eso vamos a dejar de lado los típicos lapiceros y vamos a ver si con otro modelo más novedoso, los colores acaban siempre en el mismo lugar. Su lugar.

Los hay de colores, con fotos, de animales, de plástico, papel, cartón o lata, pero todos tienen algo en común, se apoyan en la mesa. Este modelo se sujeta en la pared sobre un rollo enorme de papel, los niños lo único que tienen que hacer es desenrollar el papel y dibujar directamente de pie sobre él. Esto es peligroso si los niños son muy pequeños, ya que siempre terminarían pintando fuera del papel.

El siguiente ejemplo, aunque por los colores podría ser más orientado a niña, su idea es también para niños. Colocamos los cubiletes de colores y con adhesivos para etiquetarlos, sobre la pared junto a su espacio de dibujo y pintura. Así podrá usar la mesa para otras actividades.

Esta opción también la usan los adultos, yo me incluyo, ya que es la solución perfecta para tener tu área de estudio o juegos despejada de tarros repletos de miles de lápices de colores. Se trata del modelo Asker de IKEA de 4,99€/ud.

Por último, damos un nuevo uso a unas latas. Este ejemplo siempre lo hemos pensado, pero nunca lo imaginamos sobre la pared. Si se limpian bien y se eligen unas latas de tamaño adecuado, este lapicero puede ser el mejor de todos los anteriores.

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Ayuda a tus pequeños a organizar bien su mesa y cuelga uno de estos lapiceros que decoren su habitación con alegres colores.