El verde es un color que no siempre resulta fácil de combinar, pero que puede quedar realmente bien. Lo único que tienes que hacer (aunque no es una cosa sencilla) es acertar con la combinación de colores. Está claro que si abusas del color verde, al igual que pasaría con cualquier otra gama, el resultado puede ser algo agobiante.

Lo mejor para que el verde se convierta en el protagonista, que quede bien y que no agobie, es darle importancia, pero dejando que destaque en un par de puntos de la estancia.

Por ejemplo, una alfombra en verde, que contraste con algunos de los demás colores, es todo un acierto. Otra posibilidad que puede quedar muy bien es elegor tonos tierra o neutros para toda la estancia y dejar, por ejemplo, un cuadro en verde. La clave está en darle protagonismo, pero sin pasarse.

Un par de detalles pueden ser más que suficientes.

Fotos de Design milk

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