A la hora de decorar una o varias paredes con estanterías, siempre intentamos salirnos de la pauta típica de la cuadrícula, para que no parezca una librería sin más,  que nos estropea la vista moderna de nuestra decoración general de la casa.

Desde hace tiempo, en muchas áreas comerciales y en establecimientos de bricolaje, nos brindan la posibilidad de adquirir estantes sueltos y decorar nosotros mismos una pared con la simple ayuda de un taladro, tacos y tornillos. Esto es muy práctico, ya que podemos comprar las piezas justas sin que resulte caro ni nos sobren piezas.

Si tenemos que llenar la pared de estantes, es decir, que nada tenemos previsto para dicho espacio, y queremos llenarlos de objetos y libros, recomiendo un pequeño espacio en su centro que quede libre. En este espacio podemos situar una planta bonita (artificial si no puedes cuidarla), un gran jarrón decorativo o el objeto de vuestro agrado. Luego con un lápiz trazáis suavemente dónde queréis situar cada leja a distintos niveles y calculáis más o menos los objetos o libros que necesitáis colocar. El objeto decorativo colocado en el centro os dará una idea de cómo queréis las lejas y cuántas, ya que os ayudará a imaginarlo más fácilmente. Las líneas trazadas a lápiz, si ya son definitivas, les podéis dar más visibilidad y cuando tengas la distribución definitiva, retiráis el objeto y a taladrar. Quizás os gusten varios objetos y menos estantes, pero eso ya es al gusto. Lo que debéis saber con toda seguridad es la distribución de las lejas, ya que se va a taladrar la pared y cuantos menos agujeros se hagan, mejor.

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 CONSEJO PRÁCTICO:

Hay que ser realistas, cada día los fabricantes usan materiales menos duraderos. Los motivos son obvios: ecologismo, bajos precios, etc. Pero si nosotros aplicamos nuestros conocimientos para mejorar lo que compramos, convertimos lo barato en bueno y seguro. Los libros pesan muchísimo,  por eso en los estantes no nos vendrían mal unos refuerzos que en forma de ángulo podemos adquirir en cualquier ferretería o en la misma área donde compramos los estantes. Con sumarle un ángulo en la parte central de cada estante, nos aseguramos resistencia y durabilidad. Por último, hay que buscar que dichos ángulos no sean demasiado visibles y estropeen la decoración. Incluso se pueden pintar con el mismo color de la pared.

 

Toni Ferrando.