Estanterías, esas grandes amigas

 

Hace unos días, decidí sustituir el mueble del comedor, que ya había cumplido su cometido durante dos lustros, por unas estanterías sencillas, económicas y prácticas.

En principio, el comedor-salón perdió un poco de carácter y dejó de tener esa esencia de comedor – salón con sus áreas diferenciadas, su mueble, su vitrina y esas características que le diferencian del resto de las habitaciones. Pero, lo que perdió en carácter, lo ganó en personalidad y en espacio.

Por un momento, me olvidé de la decoración, la estética, el diseño, el estilo… Sólo quería deshacerme de un mueble ya cansado, aprovechar para tirar los trastos que vas acumulando en cualquier hueco que encuentras y conseguir sacar espacio sin tener que hacer reformas ni echar de casa a ningún miembro de mi familia.

Y lo conseguí! Pero, además, logré mi objetivo sin prescindir de la decoración, la estética, el diseño ni el estilo. Cuando pensaba en “estantería”, me venía a la mente unas cuantas baldas puestas horizontalmente y sujetas por otras dos maderas verticales. Visto así, quedaba de lo más triste y antiglamuroso.  Pero, al ir a los distintos comercios, me encontré con un amplio abanico de posibilidades; desde lo más sencillo a lo más recargado, de lo más económico a lo más caro, de lo más clásico a lo más moderno. Decenas de colores, formas, combinaciones que me abrieron todo un mundo desconocido para mí.

Finalmente, elegí unas estanterías sencillas, de varios tamaños y varios colores que han sabido absorber todos los libros que tenía repartidos por las habitaciones, las cajas perdidas y los rincones más recónditos. También me han permitido que conserve algún recuerdo y adorno que se empeña en subsistir al pesar del polvo que acumula. Y, además de cumplir sus cometidos principales; almacenar en menos espacio, también tienen su función decorativa, dejando un comedor cómodo, a la par que elegante (bueno, habría que definir aquí la palabra elegancia).

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Sin duda, las estanterías han sido mis mejores aliadas para el cambio de look y me siento muy orgullosa de haberlas conocido. Y cada vez que entro en casa, miro el comedor y digo; es tan coqueto! Es tan amplio! Es tan.. tan.. tería!!