Si nos gusta el estilo campestre, podemos conseguir que nuestro hogar se asemeje a una cómoda casa de campo, práctica y natural.

La imagen de estas casas es muy modesta en cuanto a tamaño y materiales, pues se inspiran en un estilo de vida más pobre.

Los ornamentos de los muebles no están demasiado adornados, pero sí son sólidos, artesanos y funcionales.

Las habitaciones tienen que ser de ambiente cálido y acogedor y con aspecto ligeramente usado.

Las paredes, normalmente son de piedra, enyesadas o con terminado de cal, pero nunca al desnudo, podemos añadirle algún panel de madera.

Las habitaciones principales no tienen demasiados retoques, pero los dormitorios con las paredes empapeladas pálidamente quedan muy acogedores.

Las vigas deben tener un acabado de madera natural, nunca pintadas.

Los suelos han de ser de piedra o madera, si los queremos auténticos, podemos darle el color de la pared (tonos crema), ya que antiguamente los acabados de pintura eran la única lucha contra las termitas hasta que aparecieron los productos químicos.

Las ventanas suelen ser pequeñas y con huecos profundos. Las cortinas simples y con rieles de madera o hierro a cada lado del hueco para que se pueda dar la entrada de luz lo más posible, cortas en vez de largas, pero nunca entre el marco y el suelo. Si somos atrevidos podemos hacerlas de colchas de cama, al igual que el mantel y las fundas de las sillas o también se puede adornar la pared a modo de tapiz.

Fuente: facilísimo

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