La decoración minimalista nace allí por los años 60, buscando cambiar el estilo impuesto hasta ese momento.

La misma se basa en líneas simples y prefiere la aplicación de colores neutros, determinando así el logro de ambientes equilibrados. Los mismos se inspiran en los surgidos en tierras italianas, sobrecargados de colores y adornos, intentado dar una respuesta opuesta, diferente, cargada de simplicidad.

En este tipo de decoración se sustenta en la combinación o la aplicación estratégica de los colores, así como en la iluminación adecuada para resaltar detalles u ocultar otros.

Una cocina minimalista, por ejemplo, no presenta gran controversia entre diseño y color. Por el contrario, responde a un delineamiento recto, plano. En ella, abundarán los colores blancos, son detalles en negro o, en su efecto gris.

Otro detalle importante de este tipo de decoración, es que los muebles que responden a la tendencia, se circunscriben a esta simplicidad pautada, además, los mismos persiguen la funcionalidad por sobre todas las cosas. Algo muy importante es que los muebles son de gran peso en este tipo de decoración, ya que al no utilizar una amplia paleta de colores, son el detalle más destacado del ambiente.

Los accesorios, tales como iluminación, cortinados y cuadros, deben respetar las pautas generales de esta propuesta.

A su vez, la decoración minimalista es muy recomendable en ambientes reducidos, en lofts o mono – ambientes, ya que dejan amplios espacios libres, disimulando la pequeñez de ciertos ambientes.

Una buena idea para decorar fácil y a bajo costo.

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Fuente: brico decoración