Las alfombras de baño, son un complemento de gran importancia, pues evita las peligrosas caídas que pudieran ocurrir al salir de la ducha. Su función decorativa es muy peculiar, pues un elemento tan sencillo, puede dar un ambiente especial a este lugar de la casa.

Cualquier color se puede acomodar al baño. Vivos y alegres para los niños, clásicos y sofisticados para nosotros.

Los relieves y texturas pueden ser también muy variados. Adornos bajo relieve (cuadros, círculos, rayas). Material autodeslizante por debajo para no resbalar, felpa para su suavidad.

Un poco más femeninas son las flores estampadas o mariposas. Celeste, rosas, morados… toda una gama de colores pastel acorde al gusto personal.

Los peces o motivos marinos, son más al estilo masculino. Tonos mostaza, verdes, azules… son más  asequibles para estos modelos. Si queremos mayor alegría y vivacidad, los colores vivos, también se prestan para ello.

Muy original es salirse de las típicas formas cuadradas, podemos optar por formas redondas, a modo de motivos como de flor, mariposa, pez, estrella…

Para evitar las peleas entre niños, una opción es tener varias alfombras pequeñitas para que cada uno elija su propio modelo, esto permite poner varias a la vez seguidas para sacarles del baño uno al lado del otro.

La imitación a las pieles de animales es para los más exóticos. Piel de leopardo, cebra, vaca… son ideales para los más aventureros.

Como podemos comprobar, la personalidad en el estilo puede llegar hasta la hora de salir del baño, nada más pisar el suelo al salir del aseo corporal.

Fuente: facilísimo

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