Feng Shui en nuestra vida cotidiana

En Hong Kong y otros lugares de China, muchos ciudadanos de clase alta optan por gastar sumas muy altas de dinero para hacer un Feng Shui de primer nivel en su casa u oficina. Según estos, es de vital importancia alinear los espacios para que la energía fluya y de esta forma aumentará exponencialmente su fortuna. De hecho, algunas empresas multinacionales, han llegado a trasladar sus oficinas debido a que el edificio tiene una mala circulación de energías.

Un arquitecto de San Francisco ha practicado Feng Shui durante años y asegura que esta antigua práctica se remonta a 4.000 años atrás. Dice que cubre tres factores claves como son “Mente, cuerpo y espíritu” y es por ello que pide que se le de mucha más importancia al Feng Shui porque es mucho más intuitivo y emocional y se aleja del intelectualismo frío de otros muchos arquitectos contemporáneos.

La arquitectura está desconectada de otras disciplinas más ancestrales

Stewart, dicho arquitecto, dice que psicólogos ambientales pueden ver la forma, el color y la luz en las estancias, mientras que un arquitecto solo ve paredes, pisos y puertas. Desde el primer día que accedes a la universidad de arquitectura el enfoque es intelectual y no va más allá de crear algo nuevo y coger nuevas direcciones en el diseño. Sin embargo en ningún momento se estudian las necesidades emocionales que quieren proyectar los clientes en su casa o edificio.

Compartimos el 98 por ciento de nuestro ADN con los chimpancés. Si un zoólogo diseña el hábitat de estos primates, ¿Cómo diseñarían el nuestro? Pues bien, lo plantearía de forma que nuestro hogar reforzase nuestros patrones naturales y redujese el estrés, ¿no creéis? En el mundo moderno estamos en constante movimiento y nuestro estrés es imposible de paliar totalmente, lo que va desgastando progresivamente nuestro sistema inmunológico. Además, el estrés está directamente vinculado con otras enfermedades a las que nos enfrentamos (constipados,  alergias e incluso enfermedades más graves como cánceres). Es por ello que el entorno en el que nos movemos (Casa, trabajo…) debe darnos cierto bienestar e intentar que reduzca nuestro nerviosismo.

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Si echamos la vista atrás, casi todas las civilizaciones tienen formas antiguas de psicología ambiental. En la India, por ejemplo, podemos encontrar el Vastu Shastra que fue construido hará unos 5.000 años atrás. Patrones geománticos fueron creados por los romanos, los druidas, los aborígenes o los indígenas americanos, todos ellos con estructuras diseñadas en consonancia con la naturaleza y en armonía con el entorno natural. Hoy en día los interiores se deben diseñar con la mente y pensando como nuestros ancestros; El suelo debe tener una tonalidad oscura, como si de un camino se tratase. Mientras que los colores que están en nuestra zona visual o periférica deben tener una tonalidad neutra y el techo debe tener un matiz ligero, como si del cielo se tratase.

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Para corroborar esto, tan solo nos tenemos que fijar en el estudio que hizo en los años 80, Ulrich. Argumento que las vistas de un hospital, si son paisajes agradables y serenos, se reduce significativamente la cantidad de medicación para el dolor de las personas enfermas y acelera los tiempos de recuperación. E incluso vídeos o imágenes, reales o no, aceleran el proceso de recuperación y se utilizan menos analgésicos.

Todo lo contrario es lo que hacen empresas multinacionales como McDonalds. Es sabido que pintan todas sus tiendas en colores de “alta energía”, como el rojo, amarillo o naranja para que comas más y más rápido. Casinos y gimnasios también son excelentes en el diseño de espacios energizantes. Este último pinta sus locales en colores brillantes para que la gente haga más ejercicio. Al final, se puede decir que son estrategas en marketing e influir a las personas indirectamente.

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