Ya te hemos hablado en otras ocasiones del feng shui y de los beneficios que esta filosofía, aplicada a tu hogar, puede darte en tu vida diaria. Ya te hemos hablado de la cocina o el jardín y el dormitorio. Pero vamos a ampliar esta última habitación, porque es una de las más importantes de la casa para nuestro descanso. A los consejos anteriores tienes que añadir algunos más.

Lo primero que hay que tener en cuenta son los colores, algo que depende de ti, no como la orientación, que tienes que aguantarte con la que tenga la casa. Las paredes deben ser de color pastel suave y si decides tener alfombra, que sean también de tono claro. Aunque ahora se llevan mucho los contrastes, lo mejor para nuestro estado de ánimo son colores que inviten al sosiego y al relax.

Las sábanas también son básicas: además de tejidos naturales, también deberían ser de tonos neutros. Los rojos, violetas intensos y negros son desaconsejables según el feng shui, aunque a mí me gustan mucho para la cama, la verdad.

La orientación de la cama también es muy importante para un buen descanso. Aquí hay que hacer un máster en ingeniería para colocar la cama. Porque resulta que la cabecera y los pies no tienen que estar de cara a la puerta, pero sí que ésta debe verse desde la cama. También sería conveniente que la cabeza apunte al norte o al este y que no se duerma debajo de una ventana. ¿Y eso de guardar cajas y zapateros debajo? Se acabó, está prohibido según el feng shui.

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Seguro que ni tú ni yo cumplimos estos principios, porque con los minipisos que hoy en día tenemos, cualquier rincón es bueno para guardar cosas…