Una de las alternativas más socorridas a la pintura tradiciona es el papel pintado (también llamado papel tapiz). A pesar de que se lo mira como algo excesivamente tradicional, el papel ofrece varias ventajas: es un excelente aislante térmico y sonoro, lavable; añade vida con diseños y estampados, disimula las imperfecciones de las paredes… Por ello, hay que darles una oportunidad.

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¿Cómo elegir el adecuado para tu ambiente?

1. Medida exacta
¿Quieres toda la pared cubierta de papel o sólo zonas muy precisas? No vayas de compras sin saber qué medida necesitas

2. Elige tu estampado
Consigue catálogos y muestras, y coloca los patrones en tu pared, para que sepas si su color y estilo dan juego con el resto del ambiente

3. Cuida tu presupuesto
Cubrir todas las paredes de una habitación de piso a techo es excesivo, abrumador y costoso. Conviene decantarse por una pared, o zonas bien definidas de cada muro. El papel, como todo complemento, resalta no sólo en el estilo, sino en la dosis adecuada. Tu bolsillo lo agradecerá

4. El uso
La dureza del uso que tendrá es un factor importante a considerar. No conviene cubrir paredes de zonas de tráfico, como los pasillos. Y si se trata del cuarto de los niños, no conviene hacer una inversión en versiones de trabajado diseño y costosa impresión. Antes de un año, tendrás que cambiarlo de nuevo. Sólo emplea papel pintado en zonas de uso moderado


5. El adhesivo

Privilegia la goma por encima de otros métodos. Va directo sobre la pared, pero es más fácil de quitar. Uno de los atractivos del papel pintado es su movilidad. No te resignes a uno solo para toda la vida de tus ambientes.


6. Los estampados

Aunque pueden ser muy hermosos, los estampados en contra de los diseños más abstractos y sútiles tienen un gran inconveniente: al colocar el papel sobre las paredes, hacer coincidir los patrones de una tira con los de la siguiente requiere del trabajo de un profesional. Y eso encarece tu compra.

Fuente | Freshome