Son muchos los niños que, durante un tiempo, disfrutan de una habitación compartida con sus hermanos. Lo cierto es que es una opción que eligen muchas familias, puesto que es una forma de no ocupar una habitación más, sobre todo durante el tiempo que se pueda (llegará un momento en el que ya no es posible que los dos niños duerman en la misma habitación).

Además, aunque muchos niños se quejan de vez en cuando, es una manera de fortalecer los lazos entre ellos y de que uno esté pendiente del otro. Ahora bien… ¿cómo hacer que sea un acierto a nivel decorativo? En primer lugar, es importante que la habitación sea bastante amplia para que los dos niños puedan tener su espacio sin que el resultado sea excesivamente agobiante.

Después, hay dos opciones: darle unidad a la habitación, de manera que los dos espacios se integren en uno solo, o crear dos zonas diferentes y separadas dentro de la habitación, una para cada uno de los niños y a su gusto, de forma que se note que son dos zonas independientes dentro de la misma estancia.

Para marcar las zonas diferentes, se puede optar por poner una decoración diferente en la pared, como vinilos, trozos de papel pintado… Está claro que no se puede pintar la pared en dos colores radicalmente distintos, pero sí se pueden poner detalles como estanterías y demás que ayuden a marcar la diferencia. Por otro lado, una de las cosas que mejor queda es que en cada parte de la habitación haya un toque de personalidad diferente, que deje claros los gustos del niño al que pertenece. Sin duda, son muchas las ideas originales y diferentes que puedes poner en marcha para decorar con estilo y personalidad la habitación compartida de los niños.

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Fotos de Apartment Therapy