El cabecero es uno de los grandes dilemas decorativos. Es una tradición en el dormirotio, pero ¿es imprescindible? Especialmente ahora que el espacio es un lujo, no viene mal conocer algunas alternativas a su uso.

La cama sin cabecero

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La nueva tendencia del futon y las exigencias de espacio, están dejando al cabecero fuera del dormitorio, y en su lugar se prefiere el uso de almohadones en arpillera u otras telas crudas que protegen a la pared y a la cabeza del durmiente.

La cama con anaquel

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Sustituir al cabecero por espacios para almacenar la ropa de cama es otra salida imaginativa y que soluciona muchos problemas de espacio (estos muebles horizontales, además, hacen ver más grande a la habitación), además de que viste a la cama y aporta protección a la pared

La cama con biombo

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El reciclaje también es una excelente alternativa para vestir la cama y eludir al cabecero. En este caso: un biombo en delicada madera al natural sirve de soporte a la cama, pero nada impide colorcar otro tipo de superficies seguras (como una puerta o un gran cuadro).

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