Las nuevas tendencias en el diseño no dejan de sorprendernos. Los usos que se dan a materiales tan comunes como en plástico en conjunción con las nuevas lecturas que se hacen del mobiliario tradicional están creado piezas de una gran belleza, prácticas y bajo conceptos asombrosos. Aquí tenemos un ejemplo: Iga, una silla del diseñador polaco Damian Kozlik.

Iga

Iga sorprende por su diseño, sus líneas juguetonas y entrecruzadas que nos remiten a una figura de papel, simétricamente plegada. Kozlik reconoce como su fuente de inspiración al cisne del origami. La pieza también destaca por dos detalles más: su superficie y una curiosa prestación.

Kozlik ha realizado una serie de perforaciones geometricas sobre el prolipropileno, como si se tratase de papel decorativo, y el efecto es a la par suntuoso y refrescante, y dota al plástico de una consistencia casi mineral. El segundo detalle está en los brazos de la silla: huecos, pensados como repisa para la lectura o las bebidas.

Iga aún es un prototipo, pero cuando esté en el mercado, no dudaremos en hacernos con un juego para la terraza o el interior, pues en ambos ambientes, sobrios o deshinibidos, Iga hará juego.

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