Vivimos en una época en la que el dinamismo, la evolución y los cambios son fundamentales en todos los sentidos, tal vez debido al estrés al que a diario estamos sometidos, nos hemos habituado a la rapidez y al movimiento y no nos gusta la monotonía ni la rutina, por eso los muebles se adaptan a los tiempos, admitiendo posibilidades de variación y movilidad, las composiciones modulares son un claro ejemplo y hay otros más revolucionarios.

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De la mano de Rafemar encontramos en este caso una propuesta para un recibidor creada a partir de un mueble de pared original que admite diversas posiciones, al entrar o salir de casa dependiendo de nuestro estado de ánimo o dependiendo de las visitas que vayamos a recibir en ese día, podemos optar por una distribución simétrica y alineada o por una irregular y más dinámica.

Un único mueble nos permite crear dos ambientes claramente diferenciados, uno más clásico y convencional y otro más revolucionario y novedoso, hay muchas propuestas ya en el mercado que buscan este tipo de efectos, por ejemplo los puffs para el salón que se pueden acoplar o colocar sobre el suelo, creando composiciones diversas con formas más o menos ordenadas según nuestro gusto.

En este caso se trata únicamente de deslizar, pero hay otros muebles de características similares aún más versátiles, por ejemplo cajoneras giratorias, también en este caso se utiliza el color blanco que contiene enormemente el efecto transgresor de las formas, pero si buscamos algo totalmente rompedor optar por un color vivo y alegre para el lacado, puede ser la solución.