A la hora de decorar debemos tener presente que vivimos en un mundo de cuatro dimensiones, tres espaciales y una temporal, la temporal va implícita en la evolución y renovación de las formas, debemos variar la decoración cada cierto tiempo y hacer que cambie, al igual que cambiamos nosotros y nuestro estilo de vida, con el paso de los años. Las tres dimensiones del espacio deben ser aprovechadas en cada momento para crear sensaciones y ambientes acogedores a la vez que atractivos.

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Una estantería de obra, o realizada a posteriori, como la de la imagen es un claro ejemplo de como las variaciones abruptas en las dimensiones espaciales, resaltadas aún más con efectos de iluminación, pueden colaborar en gran medida en la misión de conseguir una decoración original, elegante y con personalidad.

El diseño y la idea son muy sencillos, se trata de elegir una disposición simétrica de figuras geométricas simples, en este caso cubos, en diferentes planos espaciales, al añadir la luz se crean sombras, zonas más claras y otras más oscuras lo que confiere una gran intimidad al ambiente.

El color más adecuado en este tipo de diseños es el blanco o el crudo, siempre colores claros, para mantener el protagonismo de las sombras, los relieves y los efectos de la iluminación en general. Los adornos que elijamos para decorar la estantería, deben ser de un tamaño bastante grande, aproximadamente igual a la superficie de cada estante y sencillos en el diseño.

Se puede pensar en la posibilidad de utilizar una disposición de este estilo, como expositor en decoración comercial, sería muy adecuado, por ejemplo, para exponer grandes bolsos en una tienda de complementos de moda o incluso como fondo de un escaparate cerrado.

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