El estilo árabe tiene la característica de ser atrayente, distinto.

Con la llegada de los musulmanes a Occidente, la cultura tomó un giro inesperado, su influencia fue tan inmensa que hasta hoy se utiliza este estilo, el estilo de una cultura que siempre estará entre nosotros, por su increíble arte y decoración.

Cualquier construcción se embellece de manera exquisita. Monumentos, viviendas, palacios… son más características por sus adornos que por su arquitectura. Era una forma de vida más que un estilo.

El material más utilizado es el barro, pues es fácil de manejar y moldear, construyendo y diseñando miles de formas en manos de los artistas. También se une la utilización de azulejos y cerámica con tonos verdes y azules, preciosas composiciones de gran valor que han dejado un legado importantísimo.

El arte musulmán está influido por su religión, su Dios es el único centro, de ahí la ausencia de imágenes que hacen sus edificios espectaculares obras de arte.

Si queremos reflejar el estilo árabe en nuestro hogar, hemos de incluir los motivos florales y las geometrías, hecho que significa que su Dios en indivisible.

Los iconos también se han de reflejar en esta decoración, pues lo que para los católicos son las tallas en iglesias, para ellos, son las inscripciones. Mensajes, textos… son reflejados en la decoración para evitar representaciones sagradas.

El agua no puede faltar, las fuentes en los patios las casas son imprescindibles, tenemos el ejemplo de la Alhambra, fuentes y agua por doquier la inundan, al igual que la exuberante vegetación de plantas naturales.

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