La época navideña es la época reina en la decoración. Calles, tiendas, escaparates… todo nos rodea de adornos que representan a esta época invernal.

Nuestro hogar no puede ser menos en este aspecto y hay multitud de adornos para lograrlo, el problema es que a veces nos vemos tan servidos que el abuso puede horrorizar la decoración.

Hay que conseguir un ambiente festivo, feliz y armonioso.

Los colores típicos son el verde y el rojo, peo hay que salir un poco de ellos, para no caer en la monotonía. Se pueden combinar con el cobre, plata, dorado, crema, vino… todos son buenos para hace contrastes.

En cuanto a los adornos, los más utilizados son las frutas y flores. En el caso de las frutas, las peras, manzanas y uvas, son las más adecuadas. En el de las flores, calas, magnolias y hortensias, sin olvidar las flores de Pascua.

A la vez que adornamos nuestro hogar, no hay que olvidar el medio ambiente, nos referimos a los árboles de Navidad, siempre hay que procurar no dañar la naturaleza y no escogerlos naturales. Debemos tener conciencia de que ese árbol no va a servir en un futuro.

El árbol de Navidad es muy variado, dependiendo del ambiente familiar y de sus componentes. Tenemos que pensar si hay niños o no, para dar diferentes toques.

Lo podemos adornar al estilo clásico, si este se encuentra en una oficina o lugar de trabajo, en los hogares que solo haya personas mayores. Sus adornos en color plateado y el árbol verde oscuro.

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El estilo innovador, es para aquellos que quieren cambiar de año con futuro cambiante. Hay árboles de muy diferentes colores, si queremos innovar no escogeremos el verde. Blancos con adornos azules o amarillos quedan de lo más moderno.

Si nuestra opción es decóralo con nuestros propios trabajos, esto sería muy aconsejable para hacerlo con los niños. La ilusión que ellos tienen es muy especial. Ellos mismos pueden hacer los paquetes de regalo, los elementos de adorno… y siempre huir de las bolas de cristal.