La evolución de la decoración desde el siglo XIX al XX.

Con la revolución industrial del siglo XIX los costes de fabricación se redujeron considerablemente. Eso quiere decir que están al alcance de todos. Pues no.

La reducción de costos redujo su precio pero aun así no estaban al alcance de la clase obrera. Si que llego a la clase media que por entonces surgía con entusiasmo.


Las ciudades donde se encontraban las fabricas fueron llenándose de hombres y mujeres del campo, se construyeron nuevas casas, para la emergente clase media y para la proliferante clase trabajadora.

Y se inició el consumismo en pequeñito. La clase alta y media dispone de tejidos variados, en comparación con los que tenían no con los que tenemos hoy, para decorar sus casa, visillos, cortinas, cojines, muebles tapizados proliferan dentro de estas clases sociales.


El resto ya sabemos se levantaban antes que el sol y se acostaban con él, los sietes días de la semana. Les pagaban poco y mal y no tenían para la decoración, salvo esos pequeños detalles creados por las abuelas con ganchillo o alguna manualidad.

A finales del XIX mejoraron muchísimo las técnicas de fabricación. La llegada de la luz dió un gran giro en las vidas. Edificios, papeles pintados, tejidos, tapices, alfombras, bordados, muebles, libros, azulejos, jarrones, vajillas, lámparas, vidrieras…


Pero sería el siglo XX el que democratizará la decoración. Los bajos costes de fabricación, la subida de los sueldos, el consumismo hará que amplios sectores de la sociedad tengan acceso a los artículos  que hoy integramos en la decoración.

Mury, un beso

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