Hasta ahora siempre hemos insistido en nuevos tonos para las habitaciones de los niños, pero siempre hay alguien que sabe sacar provecho a los colores de siempre. Este es el caso de la habitación de bebé, en la que el azul cielo se mezcla con tonos un poco más oscuros.

La habitación de bebé esta pintada con un color azul claro en las paredes y techo, excepto por una pared, dónde hay dibujados unos árboles junto a pequeños animalitos de bosque. Cajitas de pájaro, ardillas y ramas ocupan toda la pared utilizando únicamente tonos azules claros y oscuros.

El resto del mobiliario es blanco, desde la cuna, hasta la mesita y su lámpara Ikea, todo es blanco y contrasta mucho con los tonos de la pared. Para decorar el resto de paredes más claras hay una serie de cuadros blancos con dibujos en tonos claros de azul. El mejor detalle es la silueta con forma de caseta de la pared que sujeta en la parte inferior los libros cerrados y en su tejado el libro que le están leyendo al pequeño.

El suelo de parquet nos muestra que la habitación es lo suficientemente grande como para poder poner dentro una mesa y un juego de sillas. Así cuando el niño sea un poco más grande, podrá aprovechar la habitación y dedicarla a su cuarto de juegos.


La idea de colocar unas estanterías junto a la mesa, a la altura de los niños, los hace más accesible para ellos y así se podrán sentar en la silla a leer o ojear tranquilamente los cuentos. Juegos y lectura para los niños.

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Lo más bonito de la habitación es la pintura de la pared, pero saber adaptar el resto del mobiliario a este dibujo tan grande es una inspiración para todos aquellos que quieran colocar un vinilo, papel pintado o ilustración en un cuarto de niños pequeños.