Las habitaciones de bebé suelen ser un cuarto repleto de juguetes, cuentos y accesorios de todos los colores, sin olvidar el característico olor a bebé que se respira. Por eso no estaría mal crear la habitación de cero con un poco de visión de futuro,  y que no parecieran cuatro paredes repletas de cosas naif.

Esta es la idea principal a la hora de preparar la habitación de Ruby, y han conseguido crear un cuarto dónde la cuna nos da la única pista de que ahí duerme un bebé.

La enorme habitación consta de dos espacios, uno dónde están las cajoneras y resto de mobiliario para ordenar sus cosas y, otra parte con la cuna y un rincón de lectura. La habitación es muy amplia, así que en ella cabe todo tipo de mobiliario que puede disfrutar ahora, pero que lo utilizará más en un futuro.


Los tonos que más importancia tienen son el blanco que aparece en la cuna, parte del mobiliario y las cuatro paredes, mientras que los tonos claritos se encargan de aparecen en alfombras, muestras de almacenaje y algunos accesorios. La nota intensa de color se la da dos cajoneras altas vintage, que tienen cada cajón coloreado de distinta forma en la parte frontal. Aunque otro detalle a destacar son unos enorme lunares dorados en una de las paredes. Una idea divertida que rompe con el resto de coherencia cromática.


Se aprecian muy pocos juguetes en la habitación, apenas un móvil en el techo y algunos peluches sobre una cesta. Esto se debe a que todo esta recogido en el mueble central, que con unas estanterías y unas bolsas de telas alegres, ha dejado todo ordenado y libre de objetos con los que tropezar.

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Una habitación así seguro que la podrá aprovechar Ruby durante mucho tiempo, excepto la cuna. Pero con una habitación grande, espaciosa y muy luminosa, no es difícil lograr un buen resultado.

Fuente: Design Sponge