La habitación mágica: empezando a construir tu propio espacio

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A veces nuestra vida está tan llena de cosas urgentes por hacer que no dejamos paso a lo realmente importantes. A menudo el estrés se instala incluso en nuestra propia casa, el lugar donde supuestamente debemos sentirnos en equilibrio y armonía con nosotros mismos.

Cada día pasamos de la cocina tras preparar la cena al despacho donde rematamos los últimos asuntos laborales pendientes de la jornada; del despacho al salón donde quizás aún nos queda poner en marcha algunos minutos la calculadora para apuntar algún calculo en nuestra hoja de cuentas del mes. Puede que de aquí pasemos al dormitorio donde aparatos como la televisión seguirán impidiendo que el mundo se detenga.

Aunque cada parte de la casa te reportará momentos de vértigo y también de relax. ¿Has pensado crear un espacio personal que uses única y exclusivamente para descansar y practicar aquellas actividades que te relajan? Esta es tu oportunidad. Es posible que puedas ubicar los utensilios de aquel viejo trastero en cajas que repartas por otros lugares de la casa. A partir de aquí podrás comenzar tu gran creación.

Para empezar vacía toda la habitación y pinta las paredes de un color que te haga sentirte en armonía. Una buena opción es algún tono de azul. Si te atreves puedes dibujar alguna pintura sencilla en el techo o comprar material adhesivo con el que decorarlo. Tu estudio comienza a tomar forma. ¿Te está gustando el resultado? Acompáñanos en nuestra segunda entrega.

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