Para quienes desean el sabor añejo de un estilo sobrio y clásico, coqueteando con lo histórico, el aroma de las maderas, el brillo del barniz y la delicada refulgencia del cristal y la cerámica, pero que no tiene la posibilidad de acceder a las antigüedades, hay una alternativa plena de reminiscencias de otra época y un estilo de vida suntuoso: las almonedas.

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Las almonedas son, para decirlo de una manera sencilla, muebles utilitarios con más de 50 años: mesas, escritorios, neceseres, armarios, roperos, vitrinas… El paso del tiempo ha resaltado el trabajo y el detalle de la madera, el tallado del cristal y el trabajo artesanal de las cerámicas y metales y otras incrustaciones. La desaparición de los oficios y los ambientes que en su momento dieron a estos muebles un carácter cotidiano, ahora las convierte en piezas de coleccionista cuyo precio y facilidad de mantenimiento nos permite destinarles un lugar en nuestros ambientes. Ya sea como protagonistas totales, dictando el estilo del ambiente, el juego entre maderas y telas pesadas como las sedas; o bien como punto de contraste, con mobiliario contemporáneo y telas discretas que destaquen su trazo clásico.

Sean en estilo americano o inglés, en el veteado roble o las rojas maderas del nogal, las almonedas son una alternativa que agradece y reviste de sobriedad los espacios amplios y luminosos.

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