Las puertas correderas son un buen truco para agrandar espacios, por ejemplo, en la cocina, es un lugar en el que siempre necesitamos sitio para movernos con facilidad y esparcimiento. Una puerta corredera hace crecer las estancias, da amplitud.

Si la cocina se nos queda pequeña, podremos distribuir el espacio sustituyendo la puerta convencional por la corredera, tendremos más espacio, por ejemplo para el lavavajillas que normalmente es abatible y tropieza con cualquier objeto delantero, un frigorífico más grande, un armario más… necesitamos manejarnos más cómodamente en un espacio que habitualmente es reducido.

Estas puertas dejan libres las paredes, las cuales están tapadas con las puertas abatibles y siempre tenemos que estar pendientes de abrirlas y cerrarlas.

En las habitaciones, también resultan muy cómodas, pues los espacios que ocupan las camas, nos reducen el espacio general, estas nos regalarán metros y comunicaran espacios. Si la ponemos de doble hoja empotradas en la pared, mucho mejor, pues dan la sensación de fundirse en la pared.

Otra alternativa para la instalación de estas puertas, es la eliminación del cristal, un peligro evitado para los más pequeños de la casa, además las podemos personalizar con la decoración de la habitación, por ejemplo en los dormitorios infantiles que tan bonita decoración suelen tener. Se pueden recubrir con papel o pintura adecuada. Hay algunas más económicas, estas son las que tienen a la vista las guías y no se empotran en la pared, nos evitamos así de hacer obras.

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Si queremos mayor elegancia y nuestro deseo es que entre más claridad, por ejemplo en el salón, también existen con cristal, estas dan una perspectiva acristalada y transparente.