Cuatro ejemplos de lo que para mi nunca debe ser un dormitorio.

Este es un acierto en cuanto a colores y combinación de los mismos, pero no en cuanto a la distribución de muebles impidiendo el libre acceso de la persona por el cuarto.

A pesar de que los colores son acertados, que la distribución es correcta le falta vida, es un cuarto sin personalidad, frío e insulso, se ve plano, le falta un mayor contraste, sin duda, con otro color de pared quedaría mucho mejor.

Este cuarto como el anterior es frío, aburrido, muy formal. Ni los pequeños detalles de colores le aportan alegría. Es rígido en las formas, tan lineales que llevan a quedarse dormido.

Yo metería un papel más alegre, un marco de colo muy vivo a la pizarra, una colcha en los colores de las cestas de la cama y unos cojines de animalitos.

En este dormitorio, el color es el que no muestra, no hace destacar nada, lo transforma en una superficie plana, como un dibujo en papel. Parece de vieja. Tampoco me parece acertada la distribución de los muebles. Sin dinamismo, sin contraste, todo en la misma línea monótona, rellenando sin más el espacio. !Uf¡, para mi el más feo.

Si dejamos el papel, necesita de tonos más vivos en la cama y un color de contraste en el mobiliario, como fucsia, o morado, hasta blanco y negro, pero no ese rosa que se difumina con el papel.

En cuanto a la distribución, las estanterías sobre la mesa de estudio no quedan bien amazacotan el espacio, le quita el dinamismo a la propia estantería escalonada. Yo habría elegido la pieza con el escalón más alto a la izquierda y el más bajo a la derecha para con el primero dar continuidad a la altura de la mesa, para mi excesiva con la pantalla tan en alto, y luego romperlo al ir bajando en altura. Y ese suelo, es horroroso. Mira mejor no lo arreglo. Lo tiro todo.

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Mury, un beso.