¿Cansado de los rellenos sintéticos? ¿Quieres reposar tu cabeza en algo más que plástico todas las noches? He aquí una breve selección de algunas alternativas para rellenar tus almohadas, económicas, naturales y amigables con el ambiente.


Pelo de caballo.

Recolectado de criaderos e hipódromos. Ofrece las mismas bondades del algodón: firme y absorbente, elástico y esponjado, nunca pierde su forma y cuerpo. Supera a todos los materiales en su absorción del sudor nocturno.

Te verde y plata.


Manufacturada por la firma estadounidense Keetsa’s, las almohadas ergonómicas rellenas de extracto de te verde, resultan relajantes en su soporte y el delicioso aroma con que envuelven el reposo.  Partículas de plata ofrecen, además, propiedades antibacteriales. Su costo es menos que el de muchas almohadas tradicionales: 53 euros. Se ordena en la página web de Keetsa’s.

Alforfón.

Sí, una almohada rellena de trigo sarraceno. Quizá demasiado firme para algunas sensibilidades, lo cierto es que las almoahadas rellenas de alforfón son muy habituales en Asia. Se les recomienda para acabar con migrañas, dolor de espalda, ronquidos… Además, gracias al poder de absorción del grano, dejan nuestras cabezas más frescas por la mañana.


Fuente | Apartment Therapy

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