Cuando vamos a pasear con nuestras criaturas por el bosque o por la montaña, podemos aprovechar y descubrir lo que la naturaleza nos regala. Una actividad que hace que los niños se entretengan mucho es buscar pequeños tesoros para después hacer alguna manualidad cuando llegamos a casa. Así, si por ejemplo nos encontramos en otoño, los que seguro que encontramos por tierra serán hojas secas caídas de los árboles.

Aquí os proponemos dos ideas para decorar con hojas secas, pero seguro que la imaginación puede dar muchas vueltas sobre todo si buscamos que tenemos a nuestro alcance.

Una libreta de otoño

Cogemos una libreta vieja que tengamos por casa, pero que aún no esté usada en el interior. Cogemos las hojas secas y las vamos esparciendo por encima de la portada de la libreta (de forma que nos queden bien repartidas, sin que se acumulen mucho, pero que cubran todo el fondo).

Cuando las tengamos bien colocadas, cogemos papel transparente adhesivo (“Airon-fijo”) y forramos toda la parte superior de las hojas. Para que el papel adhesivo quede bien fijado, en el momento que le damos la vuelta por los extremos para enganchar a la parte posterior de la portada, tenemos que hacer mucha presión y estirar fuerza.

Y ya tenemos una magnífica libreta para anotar nuestros secretos del otoño, recetas de cocina de esta época del año, para pegar fotos de la excursión donde hemos recogido las hojas… o por que queramos.

Marcador de libros de otoño

Cogemos una cartulina blanca. La recortamos a la medida que queramos y le colocamos hojas pequeñas por encima. De la misma manera que antes, forramos el trozo de cartulina con el papel transparente adhesivo.

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Y ya podemos leer sin perder el hilo de la lectura en el momento que queramos descansar.

Fuente: jugar y colorear