Muchas veces insistimos en la necesidad de dar unicidad a la decoración de la casa. Es una de las mejores opciones para que el interior de nuestro hogar muestre un continuo a nivel decorativo que lo haga agradable a la vista. Ahora bien, mezclar estilos no tiene porqué ser negativo si los aplicamos con sentido común. Puede ser más complicado que la búsqueda de la unidad, pero el resultado también puede ser más original.

Con aplicar el sentido común me refiero a, por ejemplo, no mezclar un mueble que imite el estilo victoriano con una tabla de surf en la pared. Dicho esto, el primer objetivo de la decoración de nuestro hogar debe ser que nos haga sentirnos cómodos. Y, en ocasiones, el significado personal de determinados objetos puede ser más importante que el propio sentido decorativo.

Hoy os queremos mostrar un interior que aplica esta mezcla de estilo con un resultado final muy original. Se trata de una sala de estar en donde se combinan colores, muebles y complementos de muy diferente aspecto. Como podemos observar lo más llamativo a primera visto es la variedad de color que muestra. Encontramos el marrón de un sillón y el mueble central de madera con los colores vivos de los cojines, las lámparas y, especialmente, el papel pintado.

Este último dota de una gran animación al ambiente gracias a su trama decorativa donde dominan los violetas y los amarillos. A destacar también la curiosa lámpara del techo con curiosa forma de pez. Otro de los puntos llamativos es colocar ese mueble de aspecto antiguo en el centro de la sala. Su estilo choca con el resto del ambiente, pero es una manera de ganar originalidad.

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Esta sala de estar es un ejemplo de la personalidad que puede lograrse en un ambiente si mezclamos estilos. Y es que la libertad decorativa en nuestro hogar siempre debe ser la primera opción.

Fuente: designsponge.com