Sofás y sillones: Hay que vigilar que tanto el sofá como las butacas estén bien fijados al suelo. También hay, buscar entre los cojines posibles objetos que puedan haber caído y que podrían suponer un peligro para los niños.

Suelo: Es importante procurar, para evitar caídas, que el suelo de la sala de estar no resbale, tanto por estar demasiado gastado como para estar demasiado encerado.

Calefacción o chimenea: Conviene colocar una rejilla de protección bien asegurada y sin agujeros alrededor de la chimenea para evitar que los niños caigan. Las estufas, braseros (si hay) y otros elementos de calefacción con llama no deben estar cerca de cortinas o materiales fácilmente combustibles.

Cortinas: Las cortinas deben ser de material ignífugo y se sujetarán para que no cedan en caso de cualquier tirón. Hay que recoger y esconder los cordones de las cortinas, ya que el niño podría escalar. Es preferible colocar cortinillas, que también tamizan la luz.

Muebles biblioteca: Si el mueble biblioteca tiene cajones accesibles a los niños, se colocar elementos de seguridad para evitar que les caiga el contenido encima. Los estantes superiores con puertas, donde se acostumbra a guardar lo que no se usa habitualmente, hay que fijarse a la pared para evitar que basculen. En los estantes inferiores no se deben dejar medicamentos, fósforos, encendedores ni ningún objeto que, por sus características, pueda suponer un peligro para el niño.

Los armarios inferiores de los muebles, donde suele guardar las bebidas alcohólicas, deben estar cerrados con llave. Se procurará que la televisión, la cadena de música o el vídeo estén colocados fuera del alcance de los niños. Conviene proteger la entrada de la cinta de vídeo con una tapa protectora para evitar que los niños pongan los dedos y se hagan daño

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