Si quieres dar a tus ambientes ese toque que la estación reclama, sin duda tu mejor apuesta para empezar con ello es una paleta de neutros: arena, hueso, crema, gris claro…



Los neutros en las paredes son una serena y participativa base para explotar el colorido del otoño y sus texturas. Colores rojizos y tostados que piden calma y tiempo para ser valorados en su justa intensidad.

Acompaña los neutros de las paredes con muebles de madera y detalles naturales,
como ramas, hojas y frutos secos, y obtendrás un conjunto sereno y mesurado, en donde las atmósferas sensuales y sosegadas del otoño tendrán su mejor escenario.

Si quieres un toque de color intenso, siempre puede contar con el rojo albero: ese color netamente español que, mezcla de arcilla y atardeceres cargados, destella y refresca al mismo tiempo, con una poderosa personalidad que nos invita a un uso medido y bien ubicado.

Una clave: si quieres colores que se salgan del espectro otoñal dentro de ambientes referidos a la estación, usa siempre gamas con un fuerte componente de gris, como este almohadón en un azul apagado.

Imágenes | BHG

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