No todas las lámparas iluminan igual

Hay miles de modelos, de colores y de estilos, así que no te resultará fácil encontrar la tuya. Sin embargo, una vez que la encuentres, sabrás que la quieres para siempre.

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Mi elección respecto a la iluminación en general (para dar luz -literalmente- a una habitación) son los focos halógenos, por muchos motivos: nunca estorban a otro objeto, aportan mucha claridad (al estar situados en lo más alto de la estancia), se limpian muy bien y mil etcéteras.

Sin embargo, si ya tenemos iluminada una habitación y lo que queremos es dar un punto de luz a un lugar en concreto y además, decorar, lo más adecuado serán las lámparas de pie. Eligiendo el modelo adecuado, desde luego. ¿El motivo? porque no siempre hay suficiente espacio para poner una mesita con una lámpara pequeña y, aunque lo haya, a veces lo que conseguimos es recargar la habitación.

Con una lámpara de pie nunca te ocurrirá eso porque, al tener un brazo largo, la tulipa queda elevada a una distancia prudente del suelo y del resto de muebles, con lo cual no existirá sensación de agobio. Fíjate en este ejemplo de Isa Corsi.

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