Buhardillas: mil posibilidades

Las buhardillas suelen ser habitaciones con una pared inclinada y una ventana en ella, que está en el techo. Estas habitaciones tienen mucho encanto y, sobre todo, muchas posibilidades decorativas. Aunque son muy pequeñas, puedes usarlas como algo más que un trastero, ya que es un espacio altamente aprovechable.

Aislándola bien de los ruidos de la casa se puede convertir en un excelente lugar para ubicar allí nuestro estudio o la oficina. De esta forma tendrás tu lugar de trabajo en casa en un rincón apartado en el que no te molestará nadie y evitarás interrupciones o distracciones innecesarias.

Otra opción es convertirla en el lugar de juego para los niños. Una alfombra o moqueta a lo largo de todo el suelo y  arcones llenos de juguetes harán las delicias de los pequeños. Si añades puf, sillones coloridos y un proyector, podrán ver allí sus películas favoritas.

Si lo que necesitas es un lugar relajado, puedes decorar tu buhardilla con sillones bajos, velas, cojines y alfombras. Será tu rincón de paz y meditación. Si añades una biblioteca y un sofá para leer habrás conseguido un lugar perfecto para olvidarte de los problemas cotidianos. Puedes utilizar colores pastel y tonalidades suaves que inspiren serenidad y paz.

Lo fundamental en este lugar es aprovechar todos los espacios disponibles. Ten en cuenta que, aunque los techos suelen ser bajos, estas habitaciones suelen ser amplias, ya que en ocasiones ocupan la planta completa de la casa. Si distribuyes bien los espacios puedes lograr, incluso, instalar un dormitorio de invitados arriba. Será una habitación muy originial y con mucho encanto si le pones muebles rústicos imitando las cabañas.

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