¿Papel pintado o trampantojo?

El pasado miércoles, 30 de Noviembre estuve viendo, in situ, la nueva colección de papeles y textiles creados por Andrew Martin para la nueva temporada.

Los textiles han sido inspirados en los motivos étnicos de las culturas de los indios del norte de América. Para ser sinceros a mi a lo que más me recordaron fueron a los diseños representados en tantos tejidos mejicanos.

Claro que tampoco es que anden muy lejos los unos de los otros, al fin y al cabo ambos se encuentran en el Norte de América.

Terciopelos, sedas, algodones y lanas eran en su mayoría los materiales escogidos para dar vida a la colección textil.

Pero con lo que me quede entusiasmada fue con los papeles pintados que teníamos allí expuestos, perfectas réplicas de objetos para rellenar paredes.

Maletas, paneles de madera, de metal con sus remaches, uralita, troncos de ramas, archivadores, pizarras…

Como si de un trampantojo se tratara, el papel pintaba sobre las paredes una imagen que podría trasladarte a una vieja estación donde se almacenan antiguas maletas de cartón, de piel, a un viejo archivo  lleno de  polvorientos y atestados archivadores.

Puede vestir la pared con unos caducos y viejos paneles de madera o llenarlas de madera recién cortada dispuesta y preparada para ser echada a la estufa.

Los motivos variados, que ofrecen a la vista un engaño, una mentira, un truco visual que te indica que allí hay algo que en realidad no está.

La variación en el color, sin embargo deja algunos de estos trampantojos como meras calcamonias sobre la mano de un niño, sin vida y sin realidad.

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