Un artículo más en el que hablaremos de las diferentes pátinas para la pared. Mediante un color sobre blanco se puede conseguir un efecto interesante, este color se irá aplicando en diferentes capas, logrando así un suave color constrastante.

El tiempo de secado entre capas es breve, además existe la posibilidad de aplicar una capa sobre otra sin que se seque totalmente o dejando secar. Los buenos resultados serán independiente de este tiempo de secado.

Pátinas para la pared
Fuente: Seldom Scene Photography

La mayor variedad se consigue en base a las herramientas con las que se cuentan y la manera de aplicarlas. La pátina básica se realiza con un trapo o una tela, la que podrá ser arrastrada o golpeando suavemente para ir extendiendo y quitando la pintura de la pátina.

Existen otras maneras de aplicar la pátina, por ejemplo ayudándote con un peine o una esponja.

Falso estucado o pátina básica

Mediante esta técnica se busca imitar el trabajo que realizaban los antiguos estucos venecianos. Es una de las pátinas más usadas en la decoración. El trabajo consiste en extender la pintura de la pátina sobre una superficie y sin que se seque limpiar la pátina con una tela o trapo en todas las direcciones (siempre elegir un trapo que no pierda pelusas), el objetivo es ir quitando los restos de pintura dejando solo algunas sombras entre la pátina y la base. El resultado será agradable y muy suave.

Lo ideal es evitar que se noten los trazos del trapo, si se quiere que los resultados sean más agresivos se deberá arrastrar la pátina para lograr un color suave y sacar menos cantidad de pátina, una manera fácil de lograr un tono más subido.

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En los siguientes artículos continuaremos refiriéndonos a las diferentes técnicas de patinado que podemos usar para obtener los más creativos resultados, por ejemplo el efecto añejado, el trapeado, etc.