Si trabajas desde casa, seguramente tendrás claro lo importante que es tener un espacio en el que puedas trabajar y que se adapte a la perfección a tus necesidades. Pero teniendo en cuenta la de horas que pasa uno en su puesto de trabajo (aunque sea desde casa, eso da igual), también hay que reconocer que tener un espacio que además de todo, te guste y en el que te sientas a gusto es igual de importante.

Por eso, esta idea me ha parecido muy interesante, porque combina el lado más práctico que siempre hace falta cuando hablamos de oficinas en casa y además, porque es muy acertado a nivel estético y decorativo.

La clave es colocar una de las paredes de pizarra, en negro, que puede ser la que queda frente a la mesa de escritorio. Con esto, además del estilo que le da a la oficina, puedes conseguir algo tan práctico como tener siempre a mano un lugar en el que apuntar y no perder de vista los recados.

Además, este tipo de paredes también se pueden decorar, por ejemplo, colocando un cuadro grande encima, y dejando libre, para escribir, la zona que queda más a mano desde la mesa.

Eso sí, teniendo en cuenta que el negro de la pizarra es un tono oscuro, tanto la mesa como la silla des escritorio deberían ser blancas o en tonos claros, para aportar una mayor luminosidad a la habitación. Es una buena idea sobre todo si la estancia es amplia y si tiene bastante luz porque si no, toda una pared en negro puede agobiar un poco.

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De todas maneras, si la idea te gusta mucho, la clave está el aligerar el espacio, con un suelo claro, con un cuadro en el que haya luz y que sea también claro, y colocando detalles en blanco.

Foto de Apartment Therapy