Según un estudio del Centers for Disease Control and Prevention, un 62% de los 165 millones de perros y gatos de los Estados Unidos duermen en cama, con sus dueños. Podemos suponer un porcentaje similar en España.

La razón de ello es bien conocida: el contacto con las macotas eleva en los humanos los niveles de oxitocina, que crea sentimientos de felicidad y confort, y disminuye el riesgo de enfermar. Algo de agradecer en los depresivos, los enfermos crónicos, los ansiosos y los solitarios.

Como lo dice Mark Dotu en su libro “Dog Years”: Los animales son sencillos y se mantienen en el presente.

A pesar de esos beneficios, y de los miles de testimonios de amor inconcional entre dueños y mascotas, un nuevo estudio de la Universidad de California sugiere que la presencia de animnales en el dormitio eleva el riesgo de recibir zoonosis: los organismos patógenos que se trasmiten de animales a las personas.

Si bien este riesgo está latente, que se produzcan este tipo de infecciones es muy raro. De otro modo, la peste bubónica (presente en las pulgas de los gatos) seguiría entre nosotros. Si bien, es necesario tomar precauciones para evitar el contagio de neumonía, meningitis o la infección de las heridas producidas por los gatos debido a la bartonella (que produce la inflación de los gancglios linfáticos en los niños.

Continúa | ¿Podemos compartir el dormitorio con nuestras mascotas? (II)

Fuente | NYT

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