Dar un toque de color y diseño a una pared con grafittis puede ofrecer a tu decoración ese ambiente que buscabas más moderno y sofisticado. Basta con elegir un estilo dependiendo de la habitación. En el salón podemos decorar una pared con motivos florales si es una combinación clásica, o un grafitti urbano si decoramos con muchos aluminios y cristal.

Si el pasillo es largo y las cenefas son demasiado lineales para tu gusto, podemos atrevernos a realizar también grafittis longitudinales, procurando que no destaquen demasiado en colorido, es decir que se conjunten sutilmente con los adornos que queramos añadir.

En el dormitorio principal tenemos los grafittis más atrevidos, dibujados en la pared del cabezal de la cama, proporciona una decoración atractiva. Recomiendo los colores malvas, azules y grises, ya que más vivos destacarían demasiado sobre el resto de la habitación.

En baños y cocinas, los motivos florales son siempre muy agradecidos a la vista. Un bodegón pintado en una pared de la cocina, a modo de fresco, confiere una categoría a tu cocina, y si su estilo es moderno, todavía resaltará más la decoración.

En los dormitorios juveniles e infantiles, la imaginación se desborda. Es en estas habitaciones donde se pueden aplicar los mejores del género y os aseguro que son verdaderas obras de arte, sean de estilo urbano o lineales, incluso se puede pedir al artista que os retrate en la escena.

Para contratar a un grafitero, no hay más que preguntar en las tiendas de pintura, que es donde suelen adquirir sus materiales de trabajo. Si queréis probar a realizar alguno, os podéis ayudar con plantillas de vinilo, eso si, os recomiendo paciencia, dejar secar las capas de pintura, y si te pasas, no desesperar, pues siempre se puede retocar hasta verlo correcto.

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