A veces nos complicamos mucho para decorar una habitación y conseguir un toque moderno. Si lo que quieres es que refleje tu propia personalidad, tal vez debes pasar de muebles de diseño tipo Ikea, que al fin y al cabo, todos tenemos alguno, y pensar en algo que vaya más contigo. Por ejemplo,con tus aficiones.

Si te gusta el cine, lo tienes muy fácil: ¿te imaginas cómo quedaría el salón de tu casa con algunos posters de películas clásicas en los lugares más destacados? Además de demostrar tu amor por el séptimo arte, seguro que queda muy bien si es la habitación en la que te relajas viendo tus cintas favoritas.

Si estás pensando que esta decoración es cara, te equivocas. Los posters de cine de un tamaño aceptable puede que te cuesten apenas seis euros en grandes almacenes o tiendas especializadas. En internet también puedes encontrar algunas ofertas en páginas de segunda mano en las que los coleccionistas los venden sueltos o en lotes. Aquí, dependiendo del poster, será más o menos económico. Sin embargo, hay una manera más fácil y barata de conseguirlos.

Los que viváis cerca de un cine o un videoclub podéis hablar con el dueño. En la mayoría de las ocasiones, los posters y elementos publicitarios de las películas acaban en la basura. La distribuidora los manda para que estén expuestos mientras la película se exhibe o se alquila, pero después, los tiran. Si no se te adelanta nadie, puedes tener los últimos estrenos en el salón de tu casa y cambiar la decoración cada poco tiempo.

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Para ponerlos en la pared es fácil: puedes colgarlos tal cual, con un poco de cinta adhesiva, o buscar en tiendas de decoración esas planchas que imitan al cristal y que se fijan con grapas. Después, con un pequeño cáncamo, lo pones en la pared y listo: tus cuadros flotantes serán los protagonistas de la película de tu vida.