Una de las opciones bastante populares para tener una segunda vivienda para las vacaciones es la de las casas prefabricadas instaladas en cualquier terrenito. Las hay de muchos estilos, muchas de ellas preciosas, desde la típica cabañita de montaña hasta cubículos minimalistas de última generación. También las puede haber enormes, pero lo normal es que sean de pequeñas dimensiones y que prácticamente toda la vida de la casa se haga en una única habitación.

El hacer no sólo habitables, sino cómodos, confortables y atractivos estos espacios pequeños y multiusos a veces requiere de toda nuestra imaginación, aunque hay unas claves muy básicas para tener éxito.

La primera de ellas, si el entorno y el clima lo permite  es incorporar el exterior a la vivienda. El poder tener la sensación de una casa abierta y que parte del exterior forma parte de ella, en forma de terrazas o jardines resulta muy relajante, sobre todo si estamos en la naturaleza y lo que buscamos es desconectar .

Otra es tener únicamente las piezas de mobiliario justas, cada cosa que no usamos ocupa un espacio que nos resta comodidad y nos puede producir sensación de agobio, así que es mejor tener sólo lo que resulta de absoluta necesidad y eso sí, un buen sistema de almacenaje para ver por el medio el menor número de cosas posible.

Lo más probable es que podamos y debamos utilizar todo el interior de la estructura, lo cual da mucho juego y muchas posibilidades de jugar tanto con alturas como con piezas escamoteables, como camas; además si tenemos la posibilidad de ganar altura o tener viguería vista, es muy muy agradable para crear un ambiente rústico.

También te puede interesar:  Casas prefabricadas

La verdad es que con imaginación, aunque se tenga poco espacio se pueden conseguir ambientes geniales.