Hacer una buhardilla no solo habitable, sino confortable, es una labor que requiere tener en cuenta una serie de claves para el aprovechamiento óptimo del espacio y de la luz. Si tienes en cuenta estos consejos, podrás convertir cualquier trastero en un espacio de lujo.

Las buhardillas tienen grandes ventajas y grandes inconvenientes que hacen que su acondicionamiento y decoración no siempre resulte sencilla. Lo primero y más complicado es el aislamiento. Al estás directamente bajo cubierta, importa mucho el clima de la zona en la que estemos situados, porque lo más probable es que resulten frías en invierno y excesivamente calurosas en verano si no disponen de un buen aislamiento. Si el edificio es moderno esto no debería resultar un handicap, ya que las técnicas de construcción han evolucionado mucho en los últimos 30 años.

La altura, si sabemos aprovecharla será uno de los valores de nuestra buhardilla. Hay espacios excesivamente bajos y otros excesivamente altos, lo que deberemos es resaltar los altos y aprovechar los bajos. Abrir ventanas en estos espacios es una solución estética, funcional y vanguardista. Y si no podemos hacerlo, siempre nos quedará poner un cierre y utilizarlos como espacio de almacenamiento. Las zonas más altas quedan preciosas a viga vista, no tienen por qué ser vigas existentes. También queda muy chulo el aprovechar para acristalar techo si la cubierta nos lo permite y aque la entrada de luz es fundamental.

Otro concepto que conseguirá que triunfe tu buhardilla es el espacio, cuanto más abierto y diáfano mejor, compartimentar en zonas donde el techo esté bajo puede dar sensación de agobio, mientras que la sensación de perspectiva eliminará por completo esta sensación. Si la buhardilla es pequeña, lo mejor es hacer un loft directamente.

También te puede interesar:  Habitaciones adolescentes