Reciclar forma cada día más parte de todos nosotros. Tampoco es que sea un tema nuevo, solo que se nos ha olvidado, pues antes era lo normal, nada se tiraba sino que se arreglaba y daba trabajo a muchas personas.

De hecho era de lo que vivían muchos de los gitanos que iban de pueblo en pueblo arreglando los cacharros de latón.

Dado que estamos inundados de objetos plásticos, contaminantes y eternos, no se degradan con facilidad, lo mejor sería mantenerlos junto a nosotros el mayor tiempo posible.

Evitar que lleguen a contaminar el medio, a que se lo coman las pobres tortugas que los confunden con comida o a que aumente de tamaño la isla de plásticos que se ha formado en el mar seria una muy buena idea.

Esto es lo que deben haber pensado algunos alemanes, ¡que pensando, pensando!, qué podrían hacer con los viejos cubos, cestos de ropa y papeleras de plástico rotos, y ya si valor práctico, han optado por darles una nueva oportunidad reciclandolos.

La manera que han elegido de reciclarlos es una auténtica paradoja. Han elegido materiales naturales como son las diferentes fibras vegetales para dar nueva vida a estas destartaladas piezas.

Paradoja porque abandonamos las fibras vegetales por el plástico y ahora son ellas, naturales y no contaminantes las que salvan a estos polucionantes objetos.

Cubos de basura, cestas para la ropa, papeleras vuelven a ser reutilizadas y no formaran parte de la polución, de momento.

No solo han ganado un periodo más largo de vida sino que además cada uno de estos objetos tienen un diseño único. Unas tienen un diseño curioso, otras son estéticamente bonitas, otras muy singulares y en ninguno de los casos te deja indiferente.

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Si quieres saber más sobre esta actividad, tan simpática, positiva y ecológica solo tienes que ponerte en contacto con

www.kkaarrlls.com o enviar un e-mail a cordulakehrer.de.

Cada modelo ha sido tejido por artesanos y cesteros locales en Alemania.