Para el azúcar, para la sal, para la pasta, para los frutos secos, para las especies, para las galletas… Apenas sin darnos cuenta convertimos nuestra cocina en un auténtico museo del tarro utilizados para casi todo. ¿Quién puede negar su carácter tremendamente práctico?  Seguramente sin ellos siempre nos faltaría espacio en la cocina. Sin embargo ir colocando botes en la encimera y estantería sin ton ni son puede dar como resultado un collage no muy adecuado estéticamente hablando.

Una idea mucho mejor es adquirirlos con conocimiento de causa, es decir, esforzándonos por conseguir que combinen de un modo divertido. En lugar de mezclar cerámica, cristal, plástico y otros materiales sin más podemos adquirir, de una vez o poco a poco, colecciones. Los centros comerciales y tiendas de decoración están repletos de ellos.

Es posible encontrarlos además decorados de manera totalmente artesanal como estos que puedes ver aquí, diseñados en madera procedentes de Colombia. Hay incluso video tutoriales en Internet que te muestran ideas para decorar tus propios tarros.  Esta es una buena opción si tienes muchos tarros anticuados que puedes reciclar decorándolos con elementos comunes. Ya ves que dar vida a tu cocina puede ser una tarea tremendamente divertida y creativa.

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