Reparar es bonito

Reparar es bonito, con este original título hoy te quiero acercar la obra de Paulo Goldstein, ya que es una historia que realmente merece la pena contar.

El caso de Paolo es un concepto y una idea para dejar de lado la frustración, pero ojo, con cosas reales: los objetos rotos o dañados. Según cuenta el propio Paolo, y razón no le falta: un objeto roto provoca frustración porque ya no cumple correctamente su función.

Sí, tiene tintes incluso filosóficos pero es una verdad como un puño, y no sólo para objetos, sino para cualquier sistema, desde biológico hasta financiero (algo de lo que por desgracia cada vez sabemos más).

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Por otro lado, en tiempos de incertidumbre como los que estamos pasando en el “Mundo Occidental” tomar el toro por los cuernos y hacer las cosas con nuestras propias manos puede ser incluso terapéutico, ya que te sientes útil de una forma real, transformando objetos físicos y haciendo cosas con materiales que puedes tocar y formar a tu antojo.

Pero claro, Paolo no se queda ahí, sino que va un pasito más allá e intenta reparar los objetos para que, además de devolverles la utilidad de realizar su función correctamente, también darles un toque personal, un poco entre la estética Kitsch y la Steam Punk (es lo que tiene utilizar mucho metal y poleas) que le queda realmente bien, aportádole a la obra un toque muy vistoso y personal.

En definitiva, Paolo Goldstein está hecho un artista de los de antes, ya que no sólo busca la belleza y la armonía, sino la utilidad que todo artesano trata de implementar en sus creaciones.

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Ahora bien, ¿qué te parece su obra?, cuéntanoslo en los comentarios, estamos deseando escucharte.