Cuando veía los sillones de piel siempre pensaba que nunca me compraría uno.

La verdad, estaba condicionada por los comentarios y muy especialmente por los precios. También tenía hijos pequeños y temía por la integridad de los sillones. Se me olvidaba, tenía perro. Pero un día vi uno en el catálogo IKEA, lo vi puesto en mi salón y  me enamore. Fui y me lo compré, no sin tener ciertas reticencias

Hoy tras 10 años conmigo puedo decir que es una de las mejores compras que he hecho.

He pasado por tres sillones, de tela, de todas las calidades. Desde lo mejor al comprado en Carrefour de poca calidad, y ninguno me ha durado lo que este. Todos a los tres años estaban muy sucios, ya no había quien le quitara las manchas, deformados y aguantaron dos años más.

Y no es que mis hijos hayan crecido y no lo estropeén, es que son fáciles de limpiar, duros en cuanto al trote. No se me han deformado los cojines como en los otros. Son calentitos en invierno y en verano, si es verdad, que al tacto con la piel desnuda te pegas. Pero lo solucioné con una tela puesta por encima. Así además, en verano tengo un sillón más alegre acorde con la estación.

Así que si me preguntas a mi, si comprar un sillón de piel, mi respuesta será afirmativa. Ah¡, sigo teniendo perro e hijos.

Para opendeco.es, Muri. Un beso.

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  • Unumcoretanimauna

    jaja, me encanta lo de perro e hijos!!!
    Un beso. Lucía García Rodríguez