Las sillas, además de tener un lado práctico muy evidente, que todos conocemos, pueden ser también elementos decorativos con mucho estilo. Hay sillas de estilo actual, sillas modernas, sillas clásicas…

Pero también puede que tengas en casa la típica silla que nunca utilizas, porque tiene un estilo que no te gusta demasiado o que ya se ha pasado de moda. Si es tu caso, no la tires, porque te puede resultar muy útil a la hora de ponerle un toque diferente y con estilo a tu casa.

Te proponemos un DIY realmente interesante y que puede funcionar muy bien para ponerle un punto diferente a tu casa, con la ventaja de que, además, lo puedes personalizar como quieras.

Se trata de pintar la estructura de la silla en color blanco, y después, elegir dos colores diferentes para el tapizado. Puedes optar por colores fuertes y que contrasten, como por ejemplo, el blanco con el azulón, que quedan realmente bien, aunque puedes elegir los tonos que más te gusten. La idea es que sean llamativos, pero también puedes elegir un estampado animal tipo cebra o leopardo, para combinar con un color liso, otra opción muy acertada.

Una silla como esta puede ser perfecta para decorar la entrada, un rincón del salón… Sin duda, una de las ventajas de este tipo de muebles tan originales es que por sí mismos pueden ser los protagonistas de un rincón de la casa. ¿No te parece una buena opción para ponerle un punto diferente a la decoración? Además, se trata de una idea que no resulta demasiado complicada, ya que solo tienes que pintar la silla y tapizarla.

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Foto de Apartment Therapy