El lujo del nuestro tiempo es el espacio, y no todos pueden darse el lujo de disfrutar de él. Cuando los ambientes son tan acotados, hay que sacar fuerza de flaqueza y jugar con la distribución no sólo para hacer más cómodas las habitaciones, sino para sacar lo mejor de ellas.

Estos son algunos consejos para que tus habitaciones, por pequeñas que sean, luzcan su máximo esplendor.

Concentra todo en un mueble protagonista
La cama del dormitorio, el sofá del salón, la ducha, la mesa de comedor… Elige como centro de una habitación pequeña el mueble más prominente, aunque no necesariamente el que ocupe más espacio. Y una vez que encuentres ese centro, haz que todo los elementos restantes posean un nexo con él: colores, materiales, texturas… Un ejemplo: en este dormitorio se ha elegido el cabecero de la cama como foco.

Para acompañarlo y crear un ambiente pequeño pero bien integrado, se han elegido almohadas que replican el motivo art noveau del cabecero, y se ha hecho bajar al máximo una lámpara del mismo estilo, en un atractivo cristal verde.

Imagen | BHG

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