Cuando pensamos en una silla pensamos en comodidad y en los modelos tradicionales: cuatro patas, un asiento y un respaldar. Madera, metal, plegables, modelos grandes… pero todas tienen un esquema muy parecido. Sin embargo Jason Klenner parece no tener esa opinión. Porque Sprung es una silla… pero no es una silla.

Su diseño es completamente innovador, para empezar sólo tiene una base, no tiene patas, ni respaldar ni nada. Es más bien como una cama elástica o una… redonda… la verdad es que no sabemos muy bien cómo describirla. Mírala tú mismo y opina sobre el modelo. A pesar de lo extravagante del diseño, tiene pinta de ser bastante cómoda, aunque no pega mucho en un apartamento normal, porque ¿dónde la vas a poner?

Si lo tuyo son los diseños agresivos y fuera de lo común, sin pensarlo más, esta silla es para ti. Si no, tal vez sea mejor que la veas aquí y punto. Su creador la ha definido como un diseño “alegre, sorprendente y estimulante”. Y la verdad es que este color es muy divertido y sugiere mucha vitalidad y energía, así que a lo mejor se nos contagia algo de la silla.

Eso sí, es una edición limitada y es un poco cara. Para su fabricación se han usado 65 metros de cordón elástico cosido a mano. Todo ello, sujetando una lámina de plástico de dos dimensiones que se dobla de manera tridimensional elástica. Contado así suena muy técnico, pero una vez que ves en la foto cómo queda cuando nos sentamos, la verdad es que parece muy cómoda. Vamos, que vas a flipar cuando te sientes en la silla. ¿No te dan ganas de probarla?

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