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El día treinta fui invitada a una presentación de la nueva gama de textiles, para el 2012,  de la firma De Le Cuona y  Andrew Martin. La presentación se realizó en Madrid en Elite Decor.

Las nuevas gamas de textiles que presentaba, De Le Cuona, tocaba diferentes texturas y tejidos, lana, algodón, linos y mezclas para tapicería y cortinaje. 

Algunas de las telas yo las habría escogido para hacer un traje de chaqueta femenino.

Tejidos de tacto suave, bonitas caidas y un peso considerable. Todas ellas bonitas y de una gran calidad.

Algunos modelos pertenecían a la gama de tejidos clásicos, de los que nunca pasan de moda, sin poder decir que no las elegiría para un estilo concreto.

Por ejemplo, la gama inspirada en el Principe de Gales o la espigilla del modelo Hucklebarry, son motivos clásicos que hemos visto cienes de veces en trajes o  abrigos, primero masculinos y luego femeninos, que yo escogería para una decoración masculina.

Unos motivos nada provocativos, si no al contrario, atractivos  y muy interesantes dependiendo del color elegido.

Otro ejemplo son las panas, con una amplia gama de colores que pueden ser combinadas con las telas de las que he hablado con anterioridad.

 

Ahora tres fueron mis textiles favoritos.

Viking Cloth, de algodón, como de punto, algo abrupta al tacto, que en la presentación se mostraba en un estor. Me pareció genial, una de esas cosas que nunca habrías pensado que pudieran quedar bien, pero que es precisamente para lo que parece haber sido hecha.

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Ragamuffin, una sencilla tela de cuadros de nombre , muy clásica pero con una gama de colores inusual.

En un extremo de la tela se iniciaba con tonos azules y grises fríos que iban pasando suavemente a tonos más cálidos con los naranjas, rojos y fresa para terminar en el otro extremo en unos tonos menos intensos  y más neutros, en una escala cromática perfecta.

 

En seguida la visualizé en los sillones individuales que tengo en el salón.

La última y espectacular, fue la tela Jazz, un terciopelo en relieve con unos tonos metálicos que me recordaban  la piel de cocodrilo o de serpiente. Una tela pesada, densa y liviana al mismo tiempo y a la que la imagen no  hace justicia.