En toda película americana que se precie, a la hora de mostrar una habitación aparece en la puerta escrito el nombre del propietario. De color de rosa y repleto de pegatinas con brillitos o con una tipografía más seria estampada en un trozo de madera y, colgada del pomo.


La decoración con tipografías esta por todas partes, no sólo en el resto de habitaciones de la casa, sino que también se puede ver en bares, restaurantes y hoteles de lujo. He recopilado una serie de ejemplos dónde las letras sueltas o formando palabras, dan un aire especial a la habitación de los niños.


En una habitación casi sin complementos y con unos tonos serios e atemporales, la tipografía elegida en un tono rojizo es el titular perfecto. Inaccesible para el pequeño y, demasiadas pretensiones, destaca sin romper la uniformidad del resto del conjunto.

La madera es el material más utilizado junto al plástico. En cualquier tienda de manualidades puedes encontrar estás letras de madera en color blanco y sin acabar de pulir. Esto se debe a que están pensadas para que sean manipuladas con otros elementos, cómo el papel decorativo, para colocar sobre su superficie estampados bonitos y alegres junto a accesorios como lazos o botones. Normalmente se escribe la inicial, aunque si hay espacio es mejor el nombre completo del pequeño.


¿Quién no ha jugado alguna vez al Scrabble? Con más o menos suerte todos hemos probado a construir la mejor palabra con las letras que nos han tocado, por eso me parece una solución muy original para la habitación de un recién nacido. En este caso no es su nombre el que han escrito, sino unas bonitas e inspiradoras palabras que traducidas dicen: juega, ríe, juegos, sueños. Bonito, ¿verdad?

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Elige la mejor tipografía para tus pequeños y diviértete con ellos montando palabras a lo grande.